Favorecer e impulsar la movilidad peatonal debe ser la prioridad en la planificación urbana y en la gestión de la movilidad de nuestras ciudades

 

En los últimos tiempos han abundado las peatonalizaciones como un instrumento de recuperación de los centros históricos de nuestras ciudades y de mejora de la calidad de vida urbana, ya que caminar no contamina y reduce emisiones acústicas. Sin embargo, los hábitos adquiridos, las barreras arquitectónicas y urbanas, la dispersión urbanística y la accidentabilidad (aproximadamente la mitad de los fallecidos en accidentes dentro de las áreas urbanas son peatones) juegan en contra.

 

Vista de espalda de una estudiante que va andando por la ciudad al lado de un tranvía

 

La asignatura pendiente es concebir la movilidad peatonal como una alternativa modal competitiva lo cual debería ir de la mano de cambios de mentalidad y actuaciones diversas:

 

Las redes peatonales no deben ceñirse al centro de las ciudades sino que deben implantarse en barrios y los ejes peatonales deben interconectar los principales centros atractores de movilidad.

 

Se deben favorecer los desplazamientos a pie en la primera o última milla en combinación con el servicio de transporte público.

 

Estudiantes caminando al lado de una estación de metro y un autobús urbano

 

Se debe favorecer la integración de usos y servicios en las zonas residenciales y favorecer la densificación de la ciudad para que la longitud de los desplazamientos nos permitan hacerlos andando (de media caminar un kilómetro nos lleva entre 15 y 20 minutos).

 

Se deben eliminar las barreras urbanas tanto en horizontal (por ejemplo, para cruzar una vía férrea) como en vertical (para ir a las zonas altas de una ciudad). También debe cuidarse el mobiliario urbano, el rebaje de aceras, facilitar zonas de sombra y descanso, así como eliminar todo tipo de obstáculos que dificulten la accesibilidad..

 

Crear espacios urbanos de calidad, bien iluminados que den seguridad e inviten a transitar por ellos.

 

Facilitar accesos peatonales a empresas y áreas de actividad.

 

Peatones caminando al lado de un edificio de oficinas

 

Disminuir la intensidad de tráfico en determinados entornos y limitar la velocidad para dar mayor seguridad a los viandantes.

 

Promover el caminar desde edades tempranas facilitando el acceso caminando a los centros escolares para crear hábitos (por ejemplo mediante itinerario seguros de camino escolar).

 

Pedibús Camino escolar

Utilizar señalética específica y promover el uso de apps para favorecer los desplazamientos urbanos.

 

Facilitar la accesibilidad a los modos de transporte público.

 

Invidente caminando con un perro guía por el anden de un ferrocarril Pictogramas informando sobre la accesibilidad en el interior de un autobus

 

Reservar las aceras a la movilidad peatonal (ésto, aún cuando ya está recogido en el Reglamento de Circulación, se vulnera con demasiada frecuencia). Hay que evitar los conflictos entre peatones y otros modos de movilidad, principalmente bicicletas y otros vehículos de movilidad personal.

 

Peatones junto a un carril bici por el que circula un ciclista

 

Para la mayor parte de la gente, caminar es el medio de transporte más accesible y es una forma sencilla, económica y eficaz de practicar ejercicio cardiosaludable.

 

Peatones cruzando un semáforo en la calle Gran Vía de Madrid. En la calzada destaca señalizado la limitación de velocidad a 30Km hora y el carril bici

 

Si comparamos España con los países de nuestro entorno se puede asegurar que se camina bastante: cerca del 40% de los desplazamientos que hacemos en nuestras ciudades los hacemos andando. Este es un valor que debemos preservar y procurar que se incremente.

 

Tres personas caminando delante del escaparate de una tienda en la ciudad


Caminar es lo primero que un niño quiere hacer y lo último a lo que una persona mayor quiere renunciar (John Butcher – fundador de Walk 21 (1999)